La digitalización y la Inteligencia Artificial (IA) están impulsando una «revolución» en la Seguridad y Salud en el Trabajo (SST). Este cambio trae consigo grandes oportunidades para mejorar las condiciones laborales, pero también nuevos desafíos y riesgos que exigen una gestión proactiva, según un reciente informe global de la OIT.
La tecnología tiene el potencial de mejorar significativamente la SST al alejar a los trabajadores de peligros y automatizar tareas riesgosas. La automatización y la robótica avanzada eliminan la necesidad de exposición a entornos peligrosos como químicos o temperaturas extremas. Herramientas como los exoesqueletos asisten en tareas físicas extenuantes y repetitivas, reduciendo drásticamente los trastornos musculoesqueléticos (TME). Además, los sistemas de vigilancia inteligente con sensores y dispositivos ponibles (wearables) permiten la detección inmediata de peligros (calidad del aire, ruido, posturas), mientras que el análisis de datos predictivo ayuda a la detección temprana de riesgos para prevenir accidentes. Incluso la Realidad Virtual (RV) transforma la formación en SST, ofreciendo simulaciones inmersivas y seguras para escenarios de alto riesgo.
Sin embargo, esta transformación tecnológica no está exenta de problemas que afectan la salud mental y física de los trabajadores. La gestión algorítmica y la vigilancia digital excesiva pueden provocar la intensificación del trabajo, la sobrecarga cognitiva, el estrés y la pérdida de autonomía. Particularmente vulnerables son los moderadores de contenido y anotadores de datos (la cadena de suministro de la IA), quienes se exponen a contenido sensible o a tareas repetitivas y estresantes sin la protección adecuada, generando graves riesgos psicosociales y de salud mental. A esto se suman nuevos riesgos físicos, como las fallas mecánicas en la robótica, problemas ergonómicos y la exposición a riesgos visuales por el uso de tecnologías como la RV/RX.
Para gestionar este doble filo, la OIT promueve un enfoque de colaboración. Es fundamental complementar los marcos de SST existentes con medidas específicas, como legislaciones sobre el derecho a la desconexión y la regulación de la gestión algorítmica. La evaluación y gestión de riesgos debe realizarse periódicamente y con la plena participación de los trabajadores. En este contexto, las herramientas digitales deben ser un complemento, y nunca un sustituto, del juicio humano en las prácticas de SST.